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Embajador de EE. UU. presiona a universidades peruanas para que se alejen de institutos chinos
En una columna publicada en La República, Bernie Navarro revela que se reunió con rectores de la PUCP y de la Universidad Católica de Santa María. Además, advierte que Washington no colabora con casas de estudio que mantengan Institutos Confucio.
Por Jesus Prospero
El embajador de Estados Unidos en el Perú, Bernie Navarro, volvió a pronunciarse sobre decisiones que corresponden a instituciones peruanas. Esta vez lo hizo en el terreno académico. En una columna titulada «El Instituto que inventó la Confusión», publicada el jueves 29 de octubre en La República, el diplomático pidió a las universidades del país reconsiderar la presencia de los Institutos Confucio, centros de enseñanza del idioma y la cultura china.
Según Navarro, el Perú alberga cuatro de estos institutos. Funcionan en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), la Universidad Ricardo Palma, la Universidad de Piura y la Universidad Católica de Santa María de Arequipa. El embajador contó que este año se reunió con rectores de algunas de ellas, «entre ellas la Pontificia Universidad Católica del Perú y la Universidad Católica de Santa María, en Arequipa».

La advertencia de fondo
La parte más delicada del texto llega cuando Navarro explica la política de su gobierno. «Y para proteger nuestras colaboraciones en el Perú, hacemos lo mismo: no podemos trabajar con las universidades que tienen estos institutos», escribe.
La frase convierte una recomendación en un condicionamiento. Las universidades que mantengan sus institutos chinos quedarían fuera de la cooperación estadounidense.
El diplomático basó su argumento en su experiencia como expresidente de la junta directiva del Miami Dade College, que en 2019 votó por cerrar el instituto que funcionaba en su campus. Acusó a estos centros de operar «de la mano» con el Partido Comunista Chino. También citó al secretario de Guerra de EE. UU., Pete Hegseth, quien los calificó como una amenaza para la seguridad nacional de su país. Cerró con un pedido: «Ahora le toca al Perú. Manténganse alerta».
Paradójicamente, en la misma columna Navarro sostuvo que «los valores, la gobernanza y la independencia del Perú deben permanecer en manos de los propios peruanos, no del Partido Comunista Chino y, sí, tampoco del gobierno de los Estados Unidos».

China responde
La réplica llegó al día siguiente y en el mismo diario. En la columna «¿Quién está creando realmente la confusión?», publicada el viernes 30, Beatriz Hou, de China Media Group, sostiene que «no se ha presentado ninguna prueba concreta, verificable y convincente referida a los Institutos Confucio en el Perú». Recuerda que desde 2009 han formado a más de 84.000 estudiantes peruanos y rechaza que la cooperación educativa se convierta en «instrumento de narrativas geopolíticas».
Hasta el cierre de esta nota no encontramos pronunciamientos públicos de las universidades mencionadas ni de la Cancillería.
Un embajador con historial
El episodio se suma a una serie de intervenciones de Navarro desde que presentó sus cartas credenciales, el 3 de febrero de este año:
- En abril advirtió represalias si el Perú postergaba la compra de doce aviones de combate F-16 Block 70.
- Ese mismo mes protagonizó un cruce en redes con el embajador de China en Colombia, Zhu Jingyang, a propósito de la soberanía peruana.
- En marzo cuestionó la presencia de capitales chinos en la generación y distribución eléctrica del país.
- En febrero habló del megapuerto de Chancay y de reforzar los lazos entre los puertos de ambos países.
Ya en febrero, el columnista Mirko Lauer advertía en La República que para Navarro «no vale eso de que un embajador no debe inmiscuirse en la política interna del país que lo acoge».
El nuevo mensaje llega en un momento de acercamiento entre el gobierno de Keiko Fujimori y Washington. En julio, Navarro saludó a la entonces presidenta electa y expresó la expectativa de su país de mantener la colaboración.

Las preguntas que quedan
China es el principal socio comercial del Perú y Estados Unidos uno de sus aliados históricos. En medio de esa disputa, las universidades peruanas parecen convertidas en un nuevo frente.
¿Corresponde a un embajador extranjero decidir con quién pueden firmar convenios las universidades peruanas? ¿Cerrarán las universidades sus institutos ante la presión o defenderán su autonomía? ¿Y qué dirá la Cancillería, que hasta ahora guarda silencio?
Fuentes: La República, columna de Bernie Navarro · La República, columna de Beatriz Hou · Diario Sin Fronteras · Exitosa · Gestión · La República, Mirko Lauer
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