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El presidente de la Comisión de Ambiente dice que cuidar el ambiente es una moda

Arturo Alegría, diputado de Fuerza Popular, llamó "romanticismo" a la crisis climática y dijo que las políticas ambientales no sirvieron para nada. Su historial ayuda a entender por qué.

Por Jesus Prospero

Arturo Alegría, diputado de Fuerza Popular, entre un bosque en llamas y el logo de su partido.
Arturo Alegría, diputado de Fuerza Popular, entre un bosque en llamas y el logo de su partido.

En el Perú las modas vienen y van. Pasaron los spinners, el "Con los terroristas" y las fiestas de promoción con "Gasolina" de Daddy Yankee. Según Arturo Alegría, también pasó de moda cuidar el planeta. Lo que nunca pasa de moda en el Congreso es poner a un pirómano de jefe de bomberos.

Alegría preside la Comisión de Medio Ambiente y Sostenibilidad de la Cámara de Diputados. Desde ese puesto declaró que hablar de la crisis climática "estuvo de moda" y que fue puro "romanticismo". Bécquer escribió que volverán las oscuras golondrinas. Con las leyes que defiende Fuerza Popular, de volver van a volver, pero no van a encontrar ni un árbol donde pararse.

También dijo que "todas las políticas públicas" ambientales no han servido para nada. Es una queja curiosa en boca de una bancada que pasó años debilitándolas. Es como el vecino que te corta el agua y después te critica porque tus plantas se secaron.

El mejor ejemplo es la Ley 31973, la famosa Ley Antiforestal. Fuerza Popular la aprobó en bloque en diciembre de 2023, a pesar de las observaciones del Ejecutivo y del rechazo de las organizaciones indígenas. Los especialistas advirtieron que facilitaba la tala y la quema. En setiembre de 2024, con media Amazonía en llamas, Alegría salió a defenderla y dijo que la ley le ponía "un punto final" a la deforestación. En algo tenía razón. Cuando ya no queda bosque, la deforestación también se termina.

Vista aérea de un río que atraviesa el bosque amazónico
Imagen referencial de la Amazonía.

Alegría acusa a la izquierda de "ideologizar" el ambiente. Viniendo de él, la acusación tiene su historia. En setiembre de 2022, con el mar de Ventanilla todavía negro de petróleo, presentó una cuestión previa para devolver a la comisión el informe que responsabilizaba a Repsol por el derrame. Usó el mismo argumento que repartía entre los congresistas la consultora de la empresa, que el informe era "ideológico". Admitió que se reunió con la consultora, pero juró que hablaron de otra cosa, y la Comisión de Ética archivó la denuncia por falta de pruebas. Uno quisiera creerle, pero su discurso y el de Repsol se parecían como dos gotas de petróleo.

Trabajador con traje blanco y guantes amarillos sobre rocas cubiertas de petróleo
Limpieza del derrame de petróleo de Repsol en la costa de Ventanilla.

También habló de los "políticos oportunistas que han agarrado una bandera medioambiental". Lo dice un político que agarró la presidencia de la comisión ambiental. Los oportunistas, por lo menos, se conformaban con la bandera. Él se quedó con el escritorio.

Ahora su comisión revisa la "Ley de desarrollo sostenible de las actividades agrarias en la Amazonía", de su compañero de bancada Jaime Abensur. Algunos diputados advirtieron que no tiene opinión técnica de los sectores competentes ni consulta previa a los pueblos indígenas. Alegría la defiende con la tesis de que hay que titular a los agricultores para frenar la deforestación. Dicho así suena razonable. Cuando la propuesta es titular lo que ya se deforestó, sin estudios ambientales, la lógica cambia. Es como regalarle el carro al ladrón para que deje de robar carros.

Alegría representa a San Martín, una de las regiones más golpeadas por la deforestación. Su propio Gobierno Regional llevó la Ley Antiforestal al Tribunal Constitucional, la misma ley que él defendía. Hay representantes que no conocen su región, y hay otros que la conocen muy bien y deciden representar a alguien más.

Alegría dice que el ambiente fue una moda. Las modas pasan, eso es cierto. Un bosque, en cambio, tarda cien años en crecer y apenas una votación en desaparecer.

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