Para Renovación Popular el problema de los huacos es que no tenían micrófono
La senadora Jáuregui quiere esconder la cerámica mochica para proteger a los niños. Su líder, mientras tanto, se moría de risa en Lurín con un chiste de "morrocoy por el poto" y una fila de chiquitos atrás.
Por Jesus Prospero
El lunes, la senadora Milagros Jáuregui de Aguayo le pidió al ministro de Cultura sacar los huacos eróticos de los espacios públicos. Dijo que los niños "no están capacitados neurológicamente" para verlos. Y que, si los ven, sea en un museo y "acompañados de profesores o tutores".

Hay que reconocer que su partido le hizo caso enseguida. En Lurín los niños estaban acompañados nada menos que del probable futuro alcalde de Lima.
En el escenario estaban Rafael López Aliaga, la alcaldesa electa Rosa Torrejón y Carlos Álvarez, que esta vez llegó como invitado y no como jefe del plan de seguridad e inteligencia. La inteligencia se quedó en el camerino. Álvarez agarró el micro y contó su chiste estrella, uno donde a alguien le querían "meter el morrocoy por el poto". Pobre morrocoy. Es tortuga, es lento, y aun así entendió antes que todo el partido que eso no se cuenta delante de niños.
El repertorio siguió con un "conchetumadre" y un "no te voy a decir ni mierda". En Renovación Popular eso debe contar como jaculatoria, porque se dijo con mucha fe.
¿Y López Aliaga? Con gorrita celeste, doblado de risa. Es el mismo hombre que nos contó que es célibe y que usa cilicio para domar los malos pensamientos. Al parecer el cilicio aprieta para todo menos para el morrocoy. Alguien debería revisarle el ajuste.
Los únicos con criterio en ese escenario medían un metro veinte. Hubo un niño con la mano en la cintura y cara de auditor de la Sunat, y una niña de rosado con los brazos cruzados y la mirada de costado. Es la cara que la senadora debería ponerle a su jefe y no le pone.
La lógica del partido ya quedó clarita. Un huaco de barro de hace dos mil años, quieto en una plaza de Moche, daña el cerebro infantil. Un señor de sesenta años explicándolo con micrófono y parlante es una tarde familiar. Los mochicas hicieron educación sexual en arcilla, en silencio y sin amplificación. Renovación Popular la hace en vivo, que es más moderno.
Ahora se entiende la cruzada de Jáuregui. Los huacos no le molestan por inmorales. Le molestan porque le hacen la competencia al líder.

