NoticiasNoticia
Keiko Fujimori devuelve la nota de 0 a 20 y las expulsiones a los colegios
La presidenta firmó un decreto que también prohíbe celulares en el aula, castiga tardanzas y obliga a los varones de colegios públicos a llevar el cabello corto. Especialistas advierten que se está poniendo en riesgo el derecho a la educación.
Por Jesus Prospero
Las aulas peruanas vuelven al pasado. Este sábado 7 de noviembre, la presidenta Keiko Fujimori firmó en el colegio emblemático Alfonso Ugarte, en San Isidro, el decreto supremo que aprueba los nuevos lineamientos de disciplina escolar para colegios públicos y privados de todo el país. Con él regresan la nota de conducta de 0 a 20, las suspensiones y las expulsiones.
"Nuevamente, las notas estarán calificadas de cero a veinte", anunció Keiko junto al ministro de Educación, José Antonio Chang. "Va a ser mucho más práctico, didáctico, directo para los profesores, para los alumnos y para los padres de familia".
La nota de conducta será vigesimal, irá separada de los cursos y se aprobará con 11. Cada calificación tendrá un comentario del docente. La presidenta habló de "las notas" en general, pero el decreto aún no aclara si las letras AD, A, B y C que hoy se usan en los cursos también desaparecen ni desde cuándo regirán los cambios.
Vuelven las expulsiones
La medida más dura es el regreso de la separación definitiva. Keiko ya la había justificado el 12 de octubre, cuando presentó estos lineamientos en el colegio Felipe Santiago Estenos de Chaclacayo, con una frase que generó polémica. "Por unos pocos estudiantes malcriados, no vamos a perturbar la tranquilidad de la gran mayoría", dijo entonces. "Los más malcriados no van a estar en las aulas".
Las sanciones serán escalonadas. Empiezan con una amonestación verbal y siguen con la reparación del daño, restricciones temporales, suspensión y matrícula condicional, hasta llegar a la expulsión. Un estudiante podrá ser separado si acumula tres suspensiones en un año, si comete una falta muy grave o si tiene conductas reiteradas que hagan "inviable" su permanencia. La familia tendrá apenas tres días hábiles para pedir reconsideración.
Las faltas se dividen en tres niveles. Entre las muy graves figuran el bullying, el acoso sexual, la extorsión, el robo, las armas y la venta de drogas. Entre las graves están la agresión psicológica, las tardanzas reiteradas y el uso del celular sin permiso. Desde ahora, sacar el teléfono en clase pesa lo mismo que una agresión física sin lesiones.
Reglas solo para los públicos
El decreto incluye normas de apariencia que solo se aplicarán en los colegios estatales. Allí quedan restringidos el maquillaje, los aretes, los piercings, los anillos, las cadenas, las pulseras, los tatuajes y el cabello teñido. Las faldas no podrán ir por encima de la rodilla y los varones deberán llevar el cabello recortado y estar afeitados. En los colegios privados bastará con el aseo y el uniforme correcto.
Es decir, los hijos de las familias que pagan una pensión mantendrán su libertad para decidir sobre su apariencia, mientras los alumnos de los colegios públicos, donde estudian los sectores más pobres, quedarán bajo reglas más estrictas.

El paquete se completa con el reconocimiento de la autoridad del docente, la prohibición de castigos físicos y humillantes, un plan de lectura de 20 a 45 minutos diarios con un libro al mes, y la promesa de construir 500 colegios al año y llevar internet satelital a todas las escuelas. Los colegios tendrán 30 días para adecuar sus reglamentos.
El ministro Chang celebró "el retorno de la disciplina" y sostuvo que bajo la idea de convivencia democrática "se confundieron los principios de disciplina y orden". Keiko fue más lejos y dijo que en los últimos quince años a los profesores "se les había perdido el respeto".
Las críticas
Los especialistas no comparten el entusiasmo. "Se están librando las batallas equivocadas", advirtió el educador León Trahtemberg, para quien el debate debería centrarse en el aprendizaje y el pensamiento crítico. Richard Rubio, exdirector de la UGEL de Lima, consideró "exagerado" tratar el celular como falta grave.
Desde el IDEHPUCP, Geraldine Chávez alertó que "recuperar la disciplina no debe significar restringir injustificadamente el derecho a la educación". Faltas definidas de manera tan amplia, explicó, pueden abrir la puerta a decisiones arbitrarias. Ada Gallegos, presidenta del Consejo Nacional de Educación, pidió mantener el enfoque formativo y reforzar las tutorías para los estudiantes que viven violencia.
El decreto tiene algo de nostalgia. Cabello corto, faldas bajo la rodilla, nota de conducta y expulsiones recuerdan al colegio de los años noventa, la década en que gobernaba Alberto Fujimori. Es una medida popular entre muchos padres cansados del desorden, y por eso Keiko la presenta con tanta fuerza. Pero el Perú sigue entre los últimos lugares de la región en comprensión lectora y matemáticas, y nada en el decreto ataca ese problema de fondo. Un adolescente expulsado de un colegio público difícilmente encontrará otra escuela que lo reciba, y lo más probable es que termine en la calle. Que las reglas más severas recaigan solo en los alumnos de colegios estatales dice mucho sobre a quién se quiere ordenar.
Fuentes: RPP · El Peruano · Infobae: las nuevas reglas · Infobae: faltas que llevan a la expulsión · Gestión · Canal N · Canal N: video del 12 de octubre en Chaclacayo
Comentarios
Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Inicia sesión o crea tu cuenta gratis para comentar.
Ingresar para comentar

