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El Gobierno pidió poderes y ahora está leyendo las instrucciones
Después de reclamar rapidez al Congreso, el Gobierno anunció que sus primeros decretos necesitarían más tiempo. El país puso el pollo, pagó el carbón y ahora escucha al cocinero explicar por qué todavía no prende.
Por Jesus Prospero
Hay un momento en toda pollada en que aparece un señor a exigir que le entreguen la parrilla porque nadie sabe cocinar. Critica el carbón, apura a las señoras y explica que con él los pollos ya estarían saliendo. Le dan la pinza. Mira alrededor. Pregunta dónde está el pollo. El gobierno de Keiko Fujimori acaba de recibir la pinza.
El Congreso le entregó facultades para legislar sobre seguridad y El Niño durante 90 días. La ley se publicó el 22 de octubre. Después de tanto reclamar rapidez, uno imaginaba a los ministros esperando con sus decretos bajo el brazo, como escolar aplicado que quiere entregar primero. Resulta que estaban esperando que les explicaran la tarea.

Galarreta habló de unos diez días para las primeras normas y después de un máximo de veinte. Hay que reconocerle capacidad de gestión. Todavía no entrega los decretos, pero ya consiguió ampliar el plazo de entrega.
Marco Vinelli fue más específico: dos o tres semanas, con unas siete propuestas preparadas por su sector. Ese “preparadas” merece una inspección. En una casa peruana, cuando alguien dice que ya está listo y pide veinte minutos, todavía está en toalla. Falta saber si los siete decretos de Vinelli ya tienen zapatos.
Por supuesto que el Congreso recortó el pedido y que las normas requieren ajustes. Nadie está pidiendo que cambien el Código Penal en el grupo de WhatsApp del gabinete. Pero una cosa es revisar lo que tienes escrito y otra descubrir, después de conseguir permiso para escribir, que ahora viene la parte de escribir.
La mejor explicación la dio Arturo Alegría. Según recoge La República, los decretos deben aprobarse en Consejo de Ministros y para eso tiene que haber una sesión del Consejo de Ministros. Impecable. Después de localizar el Consejo de Ministros, el Gobierno podría intentar localizar a los ministros.

Lo curioso es cómo cambió el reparto de papeles. Mientras las facultades estaban en el Congreso, cada día de espera era insoportable. Ahora que están en Palacio, la demora tiene procedimientos, revisiones y explicaciones. La burocracia es una desgracia hasta que te toca administrarla. Entonces se llama responsabilidad.
No han vencido los 90 días. Que nadie salga a denunciar que esta columna le está adelantando el calendario al Gobierno. El asunto es más sencillo: si uno se pasa semanas golpeando la puerta porque tiene algo urgentísimo que hacer adentro, conviene entrar sabiendo qué va a hacer. Por lo menos para que no se note que lo que más le gustaba era golpear.
Además, publicar decretos apenas será el comienzo. Después habrá que aplicarlos, asignar responsables y mostrar resultados. La extorsión no se asusta cuando ve una edición extraordinaria de El Peruano. Y una familia que espera protección contra las lluvias necesita algo más impermeable que una exposición de motivos.
El Gobierno ya tiene las facultades. Ojalá las use bien y pronto. Porque el país puso el pollo, pagó el carbón y encima tiene que escuchar al cocinero explicar por qué todavía no prende.
Fuentes: Texto oficial de la Ley 32743 · La República, 31 de octubre de 2026 · El Comercio, 26 de octubre de 2026.
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